Las varices son la insuficiencia venosa más común. Estas se producen por una alteración en el flujo venoso producto de un mal funcionamiento congénito en el sistema de válvulas y músculos de la región gemelar. Son de origen genético.
Las varices son venas del sistema venoso superficial en las que la sangre circula en sentido inverso; al estar en pié desciende en vez de ascender debido a defecto o ausencia de las válvulas que la retienen. Este reflujo provoca síntomas como pesadez, cansancio, edema o calambres y deterioro de la integridad cutánea con pigmentación, atrofia, y ulceración, encuadrados en el Síndrome de Insuficiencia Venosa Crónica.
Las varices progresivamente evolucionan hacia el crecimiento en número y tamaño con frecuente agravación de los síntomas.
En el estudio DETECT INV-2006 se demuestra que, el 62% de la población presenta varices de algún tipo y un 38% en grado de 2-6 CEAP.
Se estima que un 10-15% de hombres y 20-25% de mujeres padecen varices tronculares.
Existe una predisposición hereditaria a padecerlas. La constitución física, embarazos o el trabajo que exige bipedestación prolongada, son factores que intervienen en su desarrollo

Varices antes y después de nuestro tratamiento
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